¡Rusos en la costa!
01.2010
“¡Que vienen los rusos!” es el título de una película norteamericana de 1966 que trataba el tema de la guerra fría en clave de humor y un título que bien nos podría valer para la próxima edición de Quincena. Al final de la película rusos y norteamericanos colaboran para salvar una vida, hecho que les hermana. Pues bien, ha sido el 100 aniversario del comienzo de una importantísima colaboración, en esta ocasión entre dos genios, para el mundo de la música y el ballet la que nos ha conducido a la música rusa.
En 1910 el empresario de ballet Diaghilev, impulsor de los famosos Ballets Rusos, encarga al joven Igor Stravinsky una obra basada en el folclore tradicional ruso, “El pájaro de fuego”. Este encargo significó el inicio de una brillante colaboración entre estos dos geniales compatriotas que dio pie a dos encargos más, lo cual supuso el lanzamiento de Stravinsky al estrellato y le convirtió en un personaje polémico: sobre todo por uno de los ballets, “La consagración de la primavera”, la cual creó un gran revuelo que no dejó a nadie indiferente, o se la detestaba o se la admiraba. ¿Pero de dónde sale Stravinsky? Stravinsky fue sin lugar a dudas un compositor genial pero como es natural no surgió de manera espontánea si no que bebió de las fuentes de una de las escuelas de composición más prolíficas e interesantes, la escuela rusa. Una escuela imbuida de un fuerte carácter trágico que, al igual que en su literatura, siempre tiene presente la agonía del pueblo ruso, a la vez que desprende una gran vitalidad, como una amarga alabanza de la vida. Una escuela que hunde sus raíces en lo popular y en la tradición ortodoxa, y que ha dejado una fuerte impronta en la música del resto del mundo. ¿Nombres? Innumerables: Rimsky Korsakov, Borodin, Tchaikovsky, Glinka, Shostakovich, Prokofiev, Gubaidulina, Shchedrin, Mussorgsky, Rachmaninov,…
Por otra parte en 2010 Quincena celebrará diversos aniversarios: el 250 aniversario de la boda entre Luis XIV Rey de Francia y Navarra y María Teresa de Austria que se desarrolló en San Juan de Luz, y los de cuatro compositores, Mahler, Chopin, Schumann y Wolf. Además de recorrer algunos pueblos costeros guipuzcoanos que se encuentran en el camino jacobeo de la costa.