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Ecléctica, abierta, diversa. Clásica a la vez que contemporánea. Joven y consagrada a un tiempo.
La Quincena Musical de Donostia-San Sebastián es el festival de música clásica más antiguo de España y uno de los más veteranos de Europa. Nació en 1939, de la inquietud y el impulso de los hosteleros y comerciantes de la ciudad –del mismo modo que surgiría años después el Festival Internacional de Cine–, que quisieron enriquecer la oferta turística de la temporada estival. Para ello, recogieron el testigo de la tradición musical que ya existía en la ciudad desde finales del S. XIX y principios del S. XX: la fundación del Orfeón Donostiarra, las orquestas del Gran Casino, los grandes artistas europeos que buscaron refugio de la guerra en el Teatro Victoria Eugenia…
Esa primera etapa de esplendor perduró hasta finales de los 60, cuando las convulsiones políticas y los nuevos usos turísticos derivaron en momentos difíciles para la Quincena Musical. En el año 79, el Ayuntamiento asió las riendas del festival y comenzó su recuperación, que se consolidó con la constitución, en 1991, de la Sociedad Gestora participada por el Ayuntamiento de Donostia-San Sebastián, la Diputación Foral de Gipuzkoa y el Gobierno Vasco. A día de hoy, el festival cuenta con el respaldo de un público incondicional, que abarrota sus salas. En ese sentido, los cerca de 2.000 Amigos de la Quincena son, sin duda, uno de los pilares de esta iniciativa.
La ópera, el ballet, las grandes orquestas sinfónicas, los pequeños grupos de cámara, el órgano romántico, las corales, los compositores contemporáneos, las promesas locales, los grandes nombres de la escena internacional, los espectáculos infantiles… todos tienen su sitio en este festival, que resuena más allá de las sedes principales del Kursaal y el Victoria Eugenia, en múltiples y singulares espacios, no sólo de Donostia, sino también del territorio guipuzcoano.
La Quincena Musical ha alcanzado un estadio de madurez que le permite mirar hacia adelante con ilusión, ambición y firmeza. Así, el festival se lanza a la conquista de nuevos públicos, reto que comparte con el conjunto de festivales de música clásica. Quiere consolidar el apoyo a la creación y formación musical, en coordinación con Musikene, el Centro Superior de Música del País Vasco, y los Cursos de Verano de la Universidad del País Vasco. Aspira a integrar en su programación los nuevos espacios musicales que se proyectan en la ciudad, como las nuevas sedes del Orfeón Donostiarra y Musikene. Y se propone estrechar las relaciones transfronterizas, en especial con Toulouse y Burdeos, entre otros retos y proyectos.
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